Juan Carlos Márquez Cabrera, ex funcionario de PDVSA, fue detenido este jueves en el aeropuerto de Madrid por su implicación en la trama de blanqueo de capitales que salpica al exembajador de España en Venezuela Raúl Morodo.

Márquez, residente en Venezuela y de nacionalidad española, era el secretario general de Entes Corporativos de PDVSA y es quien presuntamente firmó contratos por 4,5 millones con Alejo Morodo, hijo del exembajador, por supuestas asesorías.

Márquez se hallaba en busca y captura desde que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional.

Asimismo, Morodo, embajador en Venezuela durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, no fue detenido debido a su avanzada edad —84 años— pero el juez le citó como investigado y figura como cabecilla de la trama.

Tras su detención el jueves en el aeropuerto madrileño, procedente de EE UU, Márquez fue conducido a los calabozos y ayer compareció ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, quien, junto a la fiscal Ana Cuenca, investiga el caso. Márquez quedó en libertad con la prohibición de salir de España.

Sin embargo, nada más salir de la Audiencia Nacional, Márquez se dirigió al aeropuerto de Barajas, compró un billete de avión con destino a Chicago (EE UU) y logró pasar el control de viajeros sin que saltase la alarma. Horas después, con el avión en pleno vuelo, Interpol de Estados Unidos se puso en contacto con la policía española para informarle que, al analizar la lista de viajeros, había localizado dentro de ese avión a una persona sobre la que pesaba una notificación roja, es decir, que tenía prohibido judicialmente salir de España. Se trataba de Márquez. Y también comunicó a los agentes españoles que en cuanto Márquez pisase el aeropuerto de Chicago sería detenido para su inmediata deportación a España en un vuelo de Iberia. Una vez en España tendrá que comparecer de nuevo ante el juez Pedraz. Esta vez, además, por haberse dado a la fuga.

Los investigadores han acreditado que Márquez, además de firmar los contratos en nombre de PDVSA, posee vínculos societarios con Carlos Prada, socio de Alejo Morodo en España, en otra sociedad radicada en Panamá y dedicada a la gestión de inmuebles. A preguntas de la Fiscalía, Márquez aseguró que, pese a figurar como firmante de los contratos, su cargo en PDVSA más que ejecutivo era de carácter simbólico y que los firmó por delegación de otras personas. Rechazó haber cobrado comisiones.

Márquez era uno de los hombres de la máxima confianza de Rafael Ramírez, el entonces presidente de PDVSA, con Hugo Chávez en el poder, exembajador de Venezuela ante la ONU hasta su cese en 2017.

Ramírez está siendo investigado por la Fiscalía de Venezuela por el saqueo de la petrolera durante su mandato. Dos primos suyos, Diego Salazar y Bastidas Ramírez, ocultaron en la Banca Privada de Andorra cantidades millonarias que provenían del pago de comisiones de compañías que contrataron con PDVSA.

Continúe leyendo en El País.

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