Colombia está conmocionada por los asesinatos de tres niñas menores de edad en medos de una semana. Una de 6, otra de 11 y una tercera de 15 años de edad, murieron en hechos aislados.

Las víctimas fueron una adolescente indígena, una niña afrocolombiana y otra mestiza. Uno de los crímenes ocurrió en Barranquilla y los otros dos en el valle del Cauca. En los tres casos, resalta el alto nivel de violencia de los crímenes.

Según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, este te tipo de hechos a registrado un incremento en Colombia. Juliana Pungiluppi, directora del Instituto, dijo que el año pasado atendieron “160.000 denuncias de vulneración de derechos de niños, niñas y adolescentes”.

La organización Save The Children presentó un ranking de 2018 donde ubica a Colombia en el puesto 118 entre 175 naciones que defensoras de los derechos de los menores. El Salvador, República Dominicana, Venezuela, Honduras y Guatemala, comparte mala ubicación con Colombia en esta tabla.

La deuda mortal

La pequeña María José Ortega Ballestas, de 6 años de edad, fue asesinada por una supuesta deuda de 120.000 pesos que habría adquirido su padre, con el tío del presunto homicida.

Las primeras investigaciones indican que la niña desapareció el pasado sábado 18 de mayo de la casa de su abuela. Allí fue vista por ultima vez jugando con otra niña en la azotea de la vivienda en el barrio Evaristo Sourdis de Barranquilla. Al día siguiente el cuerpo de la menor fue hallado sin vida en un arroyo.

El homicida, confeso, relato que luego de raptar a la niña la apuñaló en el cuello, pero al verla viva la echó en un canasto y la arrojó al arroyo. El asesino, un menor, asegura que cometió el homicidio por encargo de su tío, porque la familia de la niña le debía 120.000 pesos. (El salario mínimo en colombia son unos 880.000 pesos).

El caso de Emely

Emely Suleidy Rivera Barrera, de 11 años de edad, fue asesinada en Santander de Quilichao, Cauca. Una niña afrocolombiana que fue raptada el 16 de mayo y al día siguiente apareció desmembrada en un costal, muy cerca a la casa donde vivía, en el barrio Somasol. Las autoridades capturaron a un hombre como sospechoso de haber cometido el homicidio.

Una indígena

La comunidad indígena Misak, del resguardo Guambía en Silvia, Cauca, reclama pronta justicia por el crimen de la adolescente Yuliana Chirimuscay Velasco, 15 años de edad. El crimen ocurrió el pasado 13 de mayo y aún es un misterio quiénes pudieron cometerlo. Se sabe que la victima sufrió violencia sexual.

Las comunidad indígena manifestó que «este infanticidio se configura como un caso extremadamente grave de violencia contra la mujer y los derechos de la niñez que atenta contra los máximos valores de la vida y la integridad humana afectando el marco internacional de los derechos humanos”. La adolescente cursaba décimo grado de bachillerato en el colegio agropecuario Misak Mamá Manuela.

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