CLa ansiedad es un tastorno que en apariciones eventuales, es normal. Pero si su estado es permanente, debe poner atención.

La taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, sudoración, molestias digestivas (náuseas, vómitos, “nudo” en el estómago), alteraciones del apetito, tensión y rigidez muscular, cansancio, hormigueo, sensación de mareo e inestabilidad, son algunos de los síntomas que experimenta una persona con un episodio de ansiedad.

La especialista Pilar León, vocera de Alimentación y Nutrición en Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM), explica en casos de nerviosismo, imsomnio o angustía, se suelen recetar medicamentos ansiolíticos, para que trabajen sobre el sistema nervioso central.

Pero también aclara que la raíz del problema de la ansiedad, puede estar relacionada combinación de esos medicamentos con antidepresivos. Agrega que además, la ansiedad podría estar generada por malos hábitos, como tomar cafeína en exceso o consumir sustancias estimulantes.

Medicamentos que producen ansiedad

Para identificar sus causas, la experta destaca la importancia de distinguir dos tipos de ansiedad: la exógena y la endógena. La primera, genera estrés, los trastornos hormonales (como el hipotiroidismo), y viene dada por el consumo de fármacos u otras sustancias. La segunda, ansiedad endógena, está implicado el sistema nervioso periférico, sobre el que tienen influencia muchos medicamentos.

Estos son los tipos de medicamentos que pueden causar estos efectos:

– Antiasmáticos: pueden causar temblores o efectos nerviosos.

– Inmunosupresores: los medicamentos antirrechazo que se administran tras un trasplante de órganos. Por ejemplo, los tratamientos con ciclosporina o timoglobulina.

– Medicamentos usados en quimioterapia como el cisplantino.

Factores que, mezclados con otras sustancias, provocan ansiedad:

– Cafeína: Se encuentra en la composición de muchos medicamentos para tratar las migrañas o el catarro. “A baja dosis provoca alerta pero a alta dosis, nervios e insomnio, ansiedad, trastornos del sueño o hipertensión”, señala León. Las mujeres embarazadas cuidado con esos medicamentos, ya que, “pueden ser una de las causas de niños con bajo peso al nacer”.

– Nicotina: Aunque se conoce como estimulante, su carencia provoca depresión.

– Alcohol: Al igual que la nicotina, es un estimulante. Pero la especialista describe que actúa como represor del sistema nervioso y por eso se ven bloqueadas las inhibiciones. Su uso provoca trastornos esquizofrénicos y fobias, por eso recomienda evitar mezclarlo si se está en tratamiento con otros medicamentos.

– Cannabis: Aunque tiene poder analgésico, en determinadas dosis es peligrosos por su efecto represor.

Identificar la ansiedad

Según León, es sencillo saber si un medicamento o una sustancia está ejerciendo un efecto negativo sobre nosotros. “Su carencia provoca ansiedad, temblor, náuseas o cuando se tiene que aumentar la dosis hasta su toxicidad porque ya no hace efecto o la pérdida de memoria, son síntomas muy característicos”, explica la experta.

Para frenar estos efectos, León recomienda dejarlo paulatinamente, muy despacio. “Hay gente que tarda hasta un año”, reconoce. En muchos caso, el tratamiento se puede sustituir por la fitoterapia o cura con plantas medicinales con propiedades demostradas.

“Para la ansiedad, podemos tomar pasiflora, melisa, valeriana, amapola de california y otras muchas plantas que, según las características de la patología, se utilizan solas o mezcladas. Siempre consultando con el farmacéutico”, añade.

El consejo

“Ante la duda, consulta con el especialista para saber qué puedes tomar y qué no”, concluye León.

Con información de Cuidate Plus

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